Identificación

Kepa Matilla (Psicoanalista - Psicólogo clínico) y Ana Lucas (Psicoanalista - Psicóloga)

domingo, 14 de abril de 2013

La invención de las enfermedades mentales



El pasado día 10 de abril tuvimos el placer de disfrutar, en nuestra propia ciudad, de una charla con José María Álvarez, a propósito de la celebración de un curso sobre su libro "La invención de las enfermedades mentales". Tema de gran actualidad en nuestros días, tal y como hemos podido comprobar en distintos debates y reportajes televisados recientemente.
José María Álvarez es psicoanalista, miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, Doctor en Psicología y especialista en Psicología clínica del Hospital Universitario Río Hortega. Asimismo es el reciente premio "Huarte de San Juan".
Realizó un recorrido histórico y psicopatológico de distintas categorías que conforman la nosología de la psicosis centrándose más en profundidad en el caso de la melancolía o depresión, tal y como se la denomina actualmente.
José María disertó sobre prolíficos clásicos, sus obras, anécodotas y vínculos con la melancolía, en la antigüedad concebida como una especie de locura parcial, tristeza, ligada sobremanera a la creatividad. Sin embargo, con la incursión del pensamiento científico en el mundo el panaroma sociocultural cambia, los ideales mutan, desaparece la idea de Dios (que ordenaba en cierta medida el mundo), se crea un lenguaje nuevo, se pueden predecir grandes acontecimientos naturales y también las experiencias subjetivas se modifican.
A comienzos del siglo XIX, con el alienismo y la filosofía moral, donde podemos destacar a Pinel, Esquirol, Guislain y tantos otros, se traslada ya la locura a la patología mental, se comienzan a desarrollar las nosografías y nosologías de la psicosis. Si bien, no es hasta 1854, con J. P. Falret, cuando definitivamente se establece el paradigma de las enfermedades mentales. Lo que antes estaba ligado a la creatividad, al saber, a la excepcionalidad por decirlo de alguna manera, pasa a estar incluído dentro de la locura, entendida como enfermedad mental y opuesta radicalmente a la cordura o salud mental. Para realizar esta operación, justificarla, dotarla de consistencia, se buscó en un primer momento la causa orgánica. Como el resultado fue frustado se optó, en un segundo momento, por tratar de encontar el soporte en la herencia, empero tampoco se corroboraban las hipótesis.

Por ende, la enfermedad mental, quedó simplemente en eso, en un constructo, una conjetura, un modelo y no una realidad, pero que, en definitiva, ha persistido hasta nuestros días con el peso médico heredado de aquella época, de sus bizarras teorías, perdiéndose por el camino todo el desarrollo del concepto y pudiendo generar ideas equivocadas y de importante trascendencia.
José María apuesta por la depresión no como una estructura clínica sino como un síndrome, como un conjunto de signos variados compartidos por múltiples personas y de lo más diversas. Hace hincapié además en que al margen de la "enfermedad" está la responsibilidad del sujeto, su ética, sus elecciones. Y de lo que se trata es de intentar orientarle en su goce, en lo que le mueve a elegir, para hacer que prosiga su camino optándo por lo menos pejudicial para él.

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